Ir al contenido principal

La Carretera

Poeta Invitado: El Niño de la Puebla

La carretera

El sino del camino moderno

Que llamamos autopista

No es sino la antesala

De una larga y trágica lista

De viajeros hacia el eterno

De la semana la noticia mala

El terrible y trágico accidente

Tras una curva traicionera

Es el que produce inconsciente

Quien desoyendo los consejos

Del buen conductor prudente

No le asisten los reflejos

Aunque el buen conductor quisiera

Dar consejos a un amigo

Nada bueno consiguiera

De no tener siempre consigo

Argumentos que pudiera

Esgrimir de gran testigo

Leyes y más leyes se decretan

Uno y otro día se publican

En materia de circulación

Para disminuir la siniestralidad

Pero al conductor de duro corazón

De nada le sirven en, realidad

“El niño de la Puebla”


Comentarios

Unknown ha dicho que…
hay conductores que no tienen precaución al manejar porque se siente muy confiado y un gran profesional en el manejo pero no saben que la vuelta lo sorprenden y causa hasta la muerte.
ahí un refrán juan seguro vivió mucho tiempo.
VIIIC

Entradas populares de este blog

Agradecimiento:

Quiero agradecer a todas las personas que han entrado a mi blog y han tenido la gentileza de leer y comentar mis escritos.Estoy incursionando en el género narrativo (relatos breves) espero sean de su agrado;por supuesto que seguiré escribiendo poesía,ya que la misma me apasiona y deleita mi espíritu y mi corazón romántico. A todos os deseo un venturoso año 2019 y que Dios les  regale mucha salud y bendiciones. Con todo respeto y gratitud,su amiga Ibeth.

CUANDO ME HAYA MARCHADO (poema)

Cuando me haya marchado cuando no esté contigo entre la bruma de mi angustia añoro...no me dejes jamás en el olvido. Cuando me haya marchado cuando no esté contigo escucha mi voz en las canciones y siénteme en un verso que te he escrito. Cuando me haya marchado cuando no esté contigo recuerda que las lágrimas me llevo pero mi amor se queda aquí esparcido.

Y LO ESPERE.

Cada atardecer lo veía pasar. Caminaba despacio como sin deseos de llegar a su destino. Su habitual atuendo lo hacía inconfundible. Un abrigo que daba indicios de haber sido negro en algún tiempo,un viejo sombrero de anchas alas,que muchas veces lo había protegido tanto del inclemente sol como de la lluvia. Llevaba un portafolio gris,el cual sostenía como si temiese perderlo. Era un personaje predecible. La misma ruta ,la misma hora ,la misma indumentaria. Muchas veces me dije_que hombre tan extraño ,nunca me mira y menos me saluda_ bajaba la calle frente a mi casa y se perdía lentamente como un fantasma,como un espíritu errante. Cuatro años y todo seguía igual.Realmente no le conocía.No sabía ni su nombre,pero después de tanto tiempo había nacido en mi un extraño sentimiento que no sabía decifrar. Lo esperaba cada,l día  no sé por qué razón , lo cierto era que ya de manera casi inconsciente salía al pequeño portal para verlo pasar. En esa calle no había nada especial. Una hi...