Ir al contenido principal

Poesía Nº 4. DOS TESOROS DIOS ME DIÓ




A DIOS LE DOY LAS GRACIAS
POR DOS TESOROS QUE TENGO
UNO VINO CUAL CREPÚSCULO
EN LAS TARDES DE VERANO
EL OTRO ME LO ENVIÓ LA AURORA
EXTENDIENDOME SUS MANOS
****
UNO CON SUS RIZOS DE ORO
SU PIEL DE NIEVE LOZANA
EL OTRO CON PIEL CANELA
Y LABIOS COMO MANZANA
CON SUS OJITOS ALADOS
CON CABELLERA RIZADA
****
UNO COMO ROSA BLANCA
CON OJOS DE MIEL Y AMBAR
CON SU SONRISA DE SOL
Y SU CORAZÓN DE LANA
****
EL OTRO CON LA INOCENCIA
EN SU SONRISA ESTAMPADA
SUS OJOS COLOR CAFÉ
SUS TRAVESURAS DELATAN
****
DOS TESOROS TENGO YO
QUE DIOS ME DIÓ
LE DOY GRACIAS
UNO ME LO ENVIÓ EN LA TARDE
EL OTRO POR LA MAÑANA
****
ESOS DOS TESOROS CUIDO
COMO DIOS CUIDA Y NOS AMA
PUES ELLOS DOS SON MIS HIJOS
MI CONSUELO Y MI ESPERANZA

Comentarios

Entradas populares de este blog

Agradecimiento:

Quiero agradecer a todas las personas que han entrado a mi blog y han tenido la gentileza de leer y comentar mis escritos.Estoy incursionando en el género narrativo (relatos breves) espero sean de su agrado;por supuesto que seguiré escribiendo poesía,ya que la misma me apasiona y deleita mi espíritu y mi corazón romántico. A todos os deseo un venturoso año 2019 y que Dios les  regale mucha salud y bendiciones. Con todo respeto y gratitud,su amiga Ibeth.

CUANDO ME HAYA MARCHADO (poema)

Cuando me haya marchado cuando no esté contigo entre la bruma de mi angustia añoro...no me dejes jamás en el olvido. Cuando me haya marchado cuando no esté contigo escucha mi voz en las canciones y siénteme en un verso que te he escrito. Cuando me haya marchado cuando no esté contigo recuerda que las lágrimas me llevo pero mi amor se queda aquí esparcido.

Y LO ESPERE.

Cada atardecer lo veía pasar. Caminaba despacio como sin deseos de llegar a su destino. Su habitual atuendo lo hacía inconfundible. Un abrigo que daba indicios de haber sido negro en algún tiempo,un viejo sombrero de anchas alas,que muchas veces lo había protegido tanto del inclemente sol como de la lluvia. Llevaba un portafolio gris,el cual sostenía como si temiese perderlo. Era un personaje predecible. La misma ruta ,la misma hora ,la misma indumentaria. Muchas veces me dije_que hombre tan extraño ,nunca me mira y menos me saluda_ bajaba la calle frente a mi casa y se perdía lentamente como un fantasma,como un espíritu errante. Cuatro años y todo seguía igual.Realmente no le conocía.No sabía ni su nombre,pero después de tanto tiempo había nacido en mi un extraño sentimiento que no sabía decifrar. Lo esperaba cada,l día  no sé por qué razón , lo cierto era que ya de manera casi inconsciente salía al pequeño portal para verlo pasar. En esa calle no había nada especial. Una hi...